domingo, 17 de agosto de 2014

Alguien me dijo que silbar daba mala suerte.

Cierta persona me dijo un día que silbar era algo que traía malas consecuencias, algo que acercaba resultados negativos a cualquier acción que yo realizase, era un acto que no traía nada bueno consigo, pero que yo realizaba en numerosas ocasiones. Como con todas las cosas que me pasan, le di vueltas, pensé que, a lo mejor, esta persona tenía razón, ¿quién sabe?, ¿quién era yo para juzgar el conocimiento y la sabiduría de otro individuo? Quizás estaba en lo correcto, pero puede que no, aun con todo, me paré a reflexionar de forma detenida y obtuve un resultado que creo que es bastante satisfactorio.

Cuando realizaba el acto de silbar, antes de que este señor me hubiese dicho nada sobre el tema, no pensaba en que me podrían pasar cosas negativas, tampoco pensaba que podrían sucederme cosas positivas, no pensaba absolutamente en nada, normalmente, cuando lo hacía, era por la emoción que alguna canción, de la que no sabía la letra, generaba en mí. Creo que nos pasa a todos, siempre acabamos chiflando nuestro tema o pieza musical favorita, cosas que pasan, nada raro y nada malo. 


Dándole mucho a la cabeza, comencé a realizar un balance sobre los aspectos positivos y negativos que de alguna manera estaban presentes en mi vida, después de un tiempo pensando, llegué a la conclusión de que no tenía motivos para pensar que emitir esas vibraciones por la boca traía mala fortuna consigo, pero tampoco para pensar lo contrario, pues bien es cierto que en mi vida me han pasado una serie de cosas que no me gustaría que le pasasen a otro, cosas bastante negativas, que hacen daño, hacen sufrir, no son para nada agradables, pero también me han pasado una serie de otras tantas cosas que han sido sumamente positivas, aprovechables, que me gustaría que a todos le pasasen y que a mí me siguiesen pasando. 

Creo que tanto las cosas malas en mi vida como las buenas, están igualadas, equiparadas, ni mucho de unas ni poco de otras, prácticamente lo mismo, como se suele decir muy a menudo, una de cal y otra de arena, así ha ido mi vida y no tengo demasiados motivos para quejarme, claro que me encantaría que nunca me hubiese pasado nada malo y que todo me hubiese ido al dedillo, perfecto, pero no ha sido posible y por esto, me he parado a pensar, ¿si no silbase me hubiese ido bien siempre en mi vida?, ¿si no silbase estaría exactamente dónde y cómo quiero estar? No he sido capaz de responder esto, pero puede que estas preguntas tengan una respuesta lógica y sencilla, aunque puedo llegar a pensar que como he silbado a lo largo de mi vida, he tenido esos momentos malos y sino lo hubiese hecho, probablemente no los hubiese tenido, pero claro, cómo voy a viajar ahora al pasado y cancelar la primera orden que mi cerebro dio a su cuerpo de chiflar, creo que no es posible y puede que si lo hiciese, me hubiese ido bien siempre, pero no lo sé y prefiero no correr riesgos, no vaya a ser.

Ya un poco más reflexivo, ya un poco más bañado por la experiencia que la corta vida a la que estoy sujeto me va dando, me he parado a pensar que, de verdad, no hay que darle mucha importancia a esta acción, pues bien, me imagino un bebé que se muere a las pocas horas de nacer, no le ha dado tiempo de silbar y ha tenido la peor suerte posible, morir, desaparecer, no poder gozar de experiencias positivas en esta aventura que se le presentaba gracias a sus progenitores. Con esto delante no puedo darle la razón al amigo que me hizo esa advertencia, lo siento, pero con esto parece que metiste un poco la pata en el peor agujero posible, aun así, yo te tengo aprecio, pero, si silbar diese mala suerte, creo que yo ya estaría muerto...



lunes, 11 de agosto de 2014

La libertad, el regalo de la guerra.

Con una inmensa suerte, me despierto cada mañana siendo preso de este sistema, lo que me hace ser libre en cierto grado, lo que me hace sentir las barreras y los impedimentos muy lejos, lo que me hace vivir con muy pocas preocupaciones. Desde un primer punto de vista, parece el mejor regalo posible y cierto es, es el don que nos permite hacer lo que queramos pero con unos límites que nos restringen bastante poco, puede decirse que sólo condenan nuestras acciones cuando acarrean  consecuencias o resultados negativos con respecto a otros, como dijo un sabio estoico y más adelante Montesquieu, "para ser libres, hay que ser esclavos de la ley".

Durante cientos y miles de años, una gran cantidad de pueblos y comunidades han derramado sangre, sudor y lágrimas por conseguir la ansiada libertad y autonomía, por ser capaces de auto-determinar sus tierras, al grito de "¡Libertad!" u "¡Honor!", miles de soldados han muerto en diferentes campos de batalla buscando la tan ansiada gloria, esa palabra que en inglés suena tan bien, FREEDOM. Desde los albores de la humanidad ha existido la fuerza, la esclavitud y el sometimiento, en definitiva, han existido las injusticias. Muchos pueblos se vieron dominados por otros más grandes, más fuertes o simplemente más astutos, a nadie le gusta estar sometido y, bendita suerte tenemos hoy de ello en Occidente, en otros lugares no pueden decir lo mismo.


Líderes religiosos caprichosos, reyes ambiciosos y generales sedientos de sangre han causado las mayores batallas de la historia, mandando arrasar todo lo que había en el campo del enemigo, incluso ancianos indefensos, mujeres embarazadas y niños que no superaban los 5 años. Sangre, sangre y más sangre para luego someter a los supervivientes y no permitirles ejercer un derecho fundamental, el de la libertad; ninguno de ellos estaba conforme, a ninguno le gustaba estar preso, muchos prefirieron poner su vida en peligro o incluso acabar con ella antes de seguir viviendo bajo el yugo del tirano; tirano que obraba en nombre del Eterno, de Dios o de cualquier parafernalia posible. 




Cientos de miles de sometidos alzaron sus puños y blandieron sus espadas, rebelándose contra la dura opresión a la que estaban sometidos, luchando por conseguir el mayor tesoro que se le puede dar a un hombre, la libertad, hermanándose para hacerse con ella, muriendo y matando por esa noble causa. Sin duda, si por algo se puede caracterizar al ser humano y a su historia, es por la búsqueda de la libre toma de decisiones, estando presente continuamente, fíjense en el lema de la Revolución Francesa producida en 1789, "Liberte, egualite, fraternite ou la mort" 


Antes he dicho que hoy en día somos libres y que eso puede ser un don muy preciado pero que a su vez puede ser el peor lastre existente, pues si la vida de los seres humanos se mueve por tres ideales básicos que serían la libertad, la igualdad y la justicia, una vez materializados, parece que la misma deja de tener sentido o que en ella no tengamos motivos para luchar. Al estar cómodos, al vivir en un mundo aparentemente justo, en el que reina la igualdad y la libertad, no hay motivos por los que preocuparse ni razones por las que luchar, ya hemos conseguido lo que el hombre necesitaba, ¿para qué más?

El mundo sigue siendo tan o más injusto que antaño, pero de diferente forma, hoy no se cortan cabezas, hoy se burlan o se excluyen de la sociedad a los individuos que sean; primero debemos luchar por arreglar esto y, segundo, una vez conseguido todo, no nos podemos cruzar de brazos y pensar que todo el pescado ya está vendido, debemos seguir luchando para poder mantenerlo y que así otros lo disfruten.



jueves, 7 de agosto de 2014

Los elefantes también lloran.

Desde hace muchos años, he escuchado que los elefantes lloran la muerte de sus congéneres y que regresan al lugar en donde yacen sus restos. En alguna que otra ocasión, viendo algún documental sobre estos enormes mamíferos, pude ver parte de este ritual y observar como desde el ojo de un coloso paquidermo caían varias lágrimas. Cuando estos gigantes van a morir, son conscientes de ello y no se sabe porque extraña razón, se dirigen hacia el agua, qué casualidad, el agua, que moja (véase El agua; lo bueno puede ser malo y lo malo, ser mejor, http://elsillondesuini.blogspot.com.es/2014/07/el-agua-lo-bueno-puede-ser-malo-y-lo.html).

Cuando queremos sentirnos mejores que el resto de animales, afirmamos que somos los únicos con conciencia y capaces de darnos cuenta de las cosas, sobre todo de que morimos, gran error, pues estos gigantes también lo hacen y no son los únicos. 


Aparte de engrandecer la figura de los elefantes al desarrollar todo lo anterior, aparte de elevarlos un escalón en la pirámide de la importancia y la intelectualidad que nosotros, los seres humanos, fijamos de forma injusta, si estos paquidermos son capaces de darse cuenta de cuando dejan de existir en este mundo, son capaces de darse cuenta de que existe un período desde que nacen hasta que mueren, de que existe una vida por la que todos pasan y todos dejan antes o después. ¿Creen ustedes que los elefantes piensan que puede existir una vida después de esta?, ¿creen que lloran por la compañía que le han hecho sus congéneres en un pasado y en el fondo se alegran por la vida próspera que les espera más allá de la muerte?

Si estos animales tienen esa auto-conciencia de la que los seres humanos tanto alardeamos, creo que es bastante lógico pensar esto y podríamos hasta pararnos a considerar si los elefantes tienen creencias religiosas y de qué tipo, pues si esto fuese así, ¿serían semejantes a las nuestras o absolutamente diferentes? Sería interesante saber el mundo post-mortem en el que estos gigantes de cuatro patas creen, si es que lo hacen, por supuesto. Se imaginan lo gratificante que sería que no sólo nosotros fuésemos capaces de creer en la permanencia de algo en los seres vivos después de la muerte y de tener creencias metafísicas, místicas o espirituales, así como experiencias del mismo tipo. Esto todo es una suposición, pero si ciertamente, los elefantes pudiesen tener estas experiencias, sería fabulosa la pluralidad religiosa y metafísica, y las posibles implicaciones que esto tendría, serían realmente llamativas, ¿se imaginan una iglesia o un templo para elefantes?, ¿tienen alguna idea de cómo sería la forma de rezar de estos grandes animales?



Como cierre, me gustaría abordar una incógnita tan importante como antigua y que ha traído quebraderos de cabeza a muchos y a otros tantos. Si nosotros tenemos creencias metafísicas y religiosas, los elefantes también y, posiblemente, otros muchos animales, ¿cómo podemos saber de dónde vienen las mismas?, ¿son producto del azar, la evolución y la necesidad para poder darle sentido a una vida o hay algo más, algo sobrenatural, que haga que se den? Puede que una cosa se dé por casualidad, dos ya es difícil, pero puede ser, tres ya está casi descartado, pero bueno, ¿quién sabe?, ¿será este el caso que confirma la excepción o estará realmente causado por esa chispa mágica de la que tantos hablan y que tantas creencias sustenta?




martes, 5 de agosto de 2014

Los "zombies" nacen para competir y tienen dueño. (Educastrados) 2ª parte.

Somos cómo somos y admiramos lo que admiramos por como hemos ido siendo educados y por como gran cantidad de datos, que no información, están bombardeándonos de forma continua, ¿somos libres y responsables o no somos más que el producto defectuoso de una sociedad que busca una prosperidad muy mal comprendida? Este es un tema sobre el que podríamos escribir ríos y lagos de tinta pero, que en definitiva, no llegaríamos a una conclusión limpia totalmente. 

Nadie puede dudar de que estamos siendo educados de una forma muy mecánica , que no nos enseña a responder a diferentes estímulos en diversas situaciones. En la escuela nos enseñan a sumar 2+2, pero no a sumar dos manzanas y otras tantas para así obtener cuatro unidades de las mismas. No podemos llamar educación a lo que está encima de nosotros durante los años más plásticos de nuestra vida, sino que, más bien, es un adoctrinamiento, una repetición constante de operaciones que en el fondo no nos van a ser útiles para casi nada, siendo muy optimistas, pero este no es el peor de los defectos, la metedura de pata no es que no nos enseñen a ser personas y a relacionarnos con nuestros congéneres, sino que, más bien, es que hacen que todo nuestro trabajo y esfuerzo se mida por una nota en un examen aislado, ¿quién es tan atrevido como para poner un 4 en un examen a un chico que lo ha estado preparando durante 3 meses y 5 horas al día? Claro que la prueba puede salirle mal, pero el chico seguramente controla mejor la materia que otro que ha sacado un 8 estudiando dos semanas y, casi seguro que también le sabrá dar mucha más utilidad en su vida. Estamos destruyendo talentos, destrezas y sueños desde la edad más temprana de las personas, podríamos aprovecharlas de manera productiva para la sociedad, pero trazamos una línea, la cual tenemos que seguir si queremos ser alguien en la vida, sino estaremos fuera de lo único que es importante, la Sagrada Línea


Que centremos el trabajo y el esfuerzo de los estudiantes en una nota, no es sólo injusto, sino que hace que los niños tengan una competitividad extrema, espantosa y agresiva que no los permite convivir pacíficamente y les hace estar continuamente luchando por ser mejores que quien tienen a su lado y obsesionados con lo mismo, daríamos todo por superarlos y los envidiamos de manera enfermiza cuando las cosas les van bien o incluso mejor, he aquí la falta de valores de la que hablaba en la primera parte y anterior (Hay más "zombies" de lo que parece y casi ninguno come cerebros. (Infectados) 1ª parte., http://elsillondesuini.blogspot.com.es/2014/08/hay-mas-zombies-de-lo-que-parece-y-casi.html), el fin justifica los medios, ¿de verdad merece la pena hacer cualquier cosa para conseguir un objetivo?, ¿realmente es necesaria esta competitividad inhumana?, ¿necesitamos fijarnos en otros para superarlos y así darle sentido a nuestras vidas?


Todo lo que anteriormente he citado, todos los efectos en la vida de los niños en el colegio de los que he hablado, se dan más alarmantemente en la vida de las personas adultas, a uno le va bien, el otro lo envidia y quiere superarlo, haciendo lo que sea, eso sí, a sus hijos les hace poco caso, él sólo quiere adquirir más riquezas que el otro individuo. Una vida vacía, necesitada de la vida de otro y esa a su vez, de otro, claro que todos venimos al mundo y vivimos gracias a otras personas, pero no gracias a que uno se compra un coche y otro, muerto de envidia, quiere hacerse con uno mejor.

Nada de esto es natural, nada de esto es normal, esto no tiene que ser lo correcto y creo, humildemente, que no lo es, es lo que hay. sí, pero, ¿por qué?, porque conviene, ¿a quién?, a nosotros por supuesto que no, pero a los que están arriba, a los grandes jefes, a los que "mandan", les encanta, gozan viendo como nosotros, estúpidas ovejas sin cerebro, luchamos para, en el fondo, aumentar su riqueza. 


Todavía no nos hemos dado cuenta, algún día despertaremos, nunca es tarde para tomar la píldora roja y aceptar la realidad aunque sea dura, para dejar de lado la píldora azul, que no hacía más que alargar nuestra estancia en un sueño profundo, en una fantasía que, en este caso, se tornó hace mucho tiempo en pesadilla.


domingo, 3 de agosto de 2014

Hay más "zombies" de lo que parece y casi ninguno come cerebros. (Infectados) 1ª parte.

Puede que muchos piensen que estoy un tanto loco al titular de este modo la entrada que estoy escribiendo, pero, los "zombies" están ahí fuera, en todas partes y todos estamos rodeados de ellos, lo peor del caso es que puede que nosotros formemos parte de ese colectivo y, tristemente, no seamos capaces de darnos cuenta.

Figura mítica del cine de terror a finales del siglo XX y a principios del XXI, el cual estamos viviendo, personajes que cada vez han cobrado un mayor peso tanto en la industria fílmica como en la de vídeo-juegos, seres infectados por alguna bacteria que campan por las ciudades infectando a otros seres y buscando cerebros para así poder alimentarse, sin capacidad de raciocinio ni de tener conciencia, organismos con fuerza sobrehumana capaces de mil peripecias para poder alimentarse, pero, eso sí, sumamente torpes. Llamados en numerosas ocasiones muertos vivientes y presentes desde hace siglos en la cultura haitiana, probablemente esta figura moderna del devorador de cerebros haya surgido de ese país, en el cual, según varios relatos, al ingerir una bacteria que se encontraba en el cerebro de un pez, la voluntad del individuo se anulaba por completo, convirtiéndose en una marioneta que cumplía órdenes del primero que se las diese, haciendo caso omiso del mismo. Escopolamina, sales de baño y demás sustancias producen el mismo efecto y/o peor que la anterior bacteria y esto es extremo en el caso de la segunda sustancia citada, la cual aumenta de forma alarmante la temperatura del cuerpo de quien la consume y multiplica su fuerza considerablemente, siendo el consumidor incapaz de controlarla, por si fuese poco, genera comportamientos canibalistas.




Existen multitud de casos relacionados con las sustancias de las que antes hablé y rozan lo impresionante, pudiendo estar dentro del guión de cualquier película de holocaustos "zombies" de Hollywood. Los anteriores muertos vivientes, presentes muy poco en nuestra sociedad, con algún que otro caso aislado, uno entre un millón y proporciones semejantes, es cierto que causan un gran revuelo y que pueden alarmar a muchas personas, véase el caso del gobierno estadounidense, capaz de desarrollar un plan anti-zombies serio por la repercusión de este fenómeno en nuestra cultura desde finales del siglo pasado, pero lo verdaderamente aterrador y lo que a mí me hace temblar, no son estos devora-cerebros, sino que son otros seres, los cuales ya tienen el cerebro carcomido y a punto de desaparecer y que no se han dado cuenta, ni les ha dado tiempo. Es cierto que el capitalismo ha traído consigo una serie de mejoras considerables, es cierto que vivir un poco mejor de lo que podemos es muy agradable y también es cierto que vivir con la única preocupación de ver si una luz se ha encendido en nuestro móvil o no, es muy cómodo y no es demasiado trabajoso. Internet ha sido una cuna de mejoras que han facilitado muchísimo la vida de los seres humanos, desde compras en línea hasta correos que permiten enviar mensajes desde una parte del globo a otra en cuestión de décimas de segundo, no podemos negar que la publicidad nos permite conocer los productos que nos convienen y los que no, pudiendo elegir así entre cuáles comprar y cuáles no y cuánto comprar de cada, hasta aquí todo parece reluciente como el oro más limpio jamás encontrado, pero como todos sabemos, no es oro todo lo que reluce y todos estos avances han traído consigo unas consecuencias tan negativas que son extremadamente devastadoras:


1) Falta de iniciativa; estamos tan influidos por todo lo que nos rodea y por las entidades y personas "superiores" a nosotros, que somos incapaces de tomar la iniciativa y proponer algo diferente a lo que todas las ovejas del rebaño de la sociedad siguen y aceptan.

2) Falta de ambición; estamos tan cómodos y con nuestras necesidades tan bien cubiertas, que no nos pica la curiosidad por intentar saber más o por buscar nuevas y diferentes formas de ver y entender las cosas.

3) Falta de autoestima; no creemos ni consideramos las posibilidades que cada uno de nosotros tiene en la vida ni las cualidades que tengamos o que podamos llegar a desarrollar. Creemos que existen unas personas mejores que el resto y que las demás no sirven para nada, creemos que las personas nacen y no se van haciendo por el camino.

4) Ignorancia y soberbia; creemos que todo lo que sea diferente a lo establecido, es raro, no puede llevarse a cabo o está mal y todo por eso, porque es diferente a lo que los organismos sociales o las modas han establecido a lo largo de los años, si fumar estuviese bien visto socialmente, no fumar sería algo que está mal. No porque algo sea nuestro es mejor y tampoco porque sea de otro tiene porque ser peor, existen muchas maneras de ver las cosas y de hacerlas, ni mejores ni peores, sino diferentes y dependiendo la situación, puede triunfar una u otra.

5) Individualismo; no nos preocupamos ni lo más mínimo por el que tenemos a nuestro lado, siendo capaces de mentir sobre cualquier cosa para así podernos salir con la nuestra, siendo capaces de decir cualquier cosa, de rebajar nuestra dignidad para no perder la "amistad" o el cariño de una persona, preocupados únicamente por nuestra circunstancia, queriendo sacarla adelante de cualquier manera, sin importar hacer daño a quienes nos rodean.

6) Pereza; estamos muy cómodos sentados en nuestro sofá comiendo patatas fritas de bolsa, viendo como se matan personas a disparos en nuestro televisor y gozando de esa situación, estamos tan bien, que levantarnos de nuestros aposentos es más costoso para nosotros que 15 días siendo asfaltadores en pleno mes de agosto en Valencia. Nada nos mueve del sofá, a no ser que, claro, tengamos que reponer nuestra bolsa de patatas o tengamos tantas ganas de orinar, que ya estemos incómodos y no nos quede otra.

7) Agresividad; cualquier opinión diferente a la nuestra está equivocada, no sirve para nada y cualquiera que quiera hacernos cambiar de parecer será considerado como el Anti-Cristo, vociferaremos en su contra, llegando a agredirlo si es necesario para que de una vez por todas acepte mi opinión, única e indubitable.

8) Amor a lo que no se debe amar; La televisión, la radio e Internet han permitido que existan super-estrellas y que nosotros seamos fans enfervorizados de las mismas, llegando a amarlas, llegando a considerarlas más importantes que nuestras propias vidas, llegando a santificarlas, a considerarlas como semidioses o algo por el estilo, alabando su trabajo más que ningún otro, por el hecho de que salen en la televisión y son simpáticos, aunque lo único que hagan sea rascarse los pies. Nuestra existencia orbita en torno a estas grandes estrellas y cuando desaparecen o sufren, todo en nuestra vida se torna oscuro y estamos sumidos en el más profundo caos.


Móvil, televisión, ordenador, máquinas que han llegado al punto de controlarnos y de lo cual, nosotros no somos conscientes y ese es el peor mal que está azotando a la sociedad. Personas sin expectativas en la vida que dejan pasar el tiempo mientras ven basura en la televisión, mientras ven realities de los cuales no podemos sacar nada provechoso y que tienen un argumento y una finalidad extremadamente pobre, rozando lo absurdo. Una grave enfermedad que muchos tenemos es que admiramos a las personas que hacen el paripé en la televisión y cobran un buen fajo de billetes por ello, en el fondo, queremos ser como ellos, queremos ganar dinero sin dar un palo al agua y contando chismorreos en la caja tonta. La publicidad es algo que puede ayudarnos a la hora de decidir al ir a comprar ciertos productos, pero actualmente está haciendo mucho daño, dirigiéndose cada vez a personas más jóvenes, las cuales no tienen una personalidad desarrollada del todo y no pueden, en muchas ocasiones, diferenciar qué es la ficción y qué es la realidad. Los anuncios emiten imágenes muy distorsionadas de la realidad y nosotros las percibimos, creyendo que vamos a ser mejores si nos hacemos con el producto publicitado, creyendo que si nos echamos una colonia X, todas las mujeres se nos acercarán y que si comemos una hamburguesa con queso, seremos más guapos o la gente se fijará más en nosotros. Anuncios absurdos pero que nosotros tragamos y que nos influyen de manera notoria, haciendo que consumamos y al cabo de un tiempo, sintiendo que lo que tenemos ya está anticuado, aunque no lo esté, volvamos a consumir y así sucesivamente, entrando en una cadena de más, más y más de la que es muy difícil salir, entrando en una dinámica consumista de la que los peces gordos de esta sociedad son los máximos culpables, sintiendo la enfermedad que nos hace comprar y comprar más cosas para llenar un vacío que se ha ido produciendo en nosotros a lo largo de nuestras vidas debido a todas las ideas que nos han metido en la cabeza, por culpa en gran parte de la educación y del ejemplo que dan los educadores, mandar una cosa pero al final hacer otra (véase El vacuo ejemplo y el camino recto,http://elsillondesuini.blogspot.com.es/2014/06/el-vacuo-ejemplo-y-el-camino-recto.html).

Imagínense que pensaría Galileo si volviese de entre los muertos o, incluso, que pensaría Newton o Einstein al ver todo lo que podrían ver hoy, seguramente se preguntarían, ¿para qué he movido un dedo sino he conseguido nada?, ¿ha merecido la pena?...







lunes, 28 de julio de 2014

La perfección de esta maravilla y la maravilla de la perfección.

El mundo, ese lugar tan preciado por cualquier criatura existente; el mundo, esa extensión que combina tristeza a mares y alegría a borbotones. Un sitio que no pide nada, un conjunto de cosas que obran de manera desinteresada, el mundo, ¡qué maravilla! El agua chorreando en una cascada, los ojos de un tigre, la grandeza de un elefante, la elegancia de una jirafa, la sabiduría de un viejo león, la velocidad de un guepardo, la potencia de un tiburón, la magnitud de una llanura, la forma de un valle, la firmeza de una montaña, la humildad de una hormiga, la prepotencia de una superestrella, el colorido de una galaxia, la debacle de una lluvia de meteoros, el resplandor de un astro, el mundo, el universo, el espacio inmenso, ¡qué perfección!

Quizá estemos ante el único mundo que haya existido, existe y existirá, a pesar de diferentes teorías que afirman que lo que percibimos es fruto de una mera ilusión o de una mala percepción sensorial, ¿sería capaz el mundo de crear algo para engañarse a sí mismo? Esta pregunta puede ser repugnante para muchos, pues el universo hoy conocido no es más que el resultado de diferentes combinaciones azarosas, las cuales proceden de otras de la misma esencia y las cuales se dan por arte de magía, por pura suerte. Piensen una cosa, cuando afirman que el mundo ha surgido por azar o fortuna de la nada; si antes que el universo no existía nada, no existía la existencia, valga la redundancia para que sea más comprensible y llamativo, y , por tanto, no existían sucesos de ningún tipo, ni posibles, ni imposibles, ¿cómo es posible que exista la suerte antes de cualquier suceso al que se le pueda aplicar?


Para los que intentan caer en el pesimismo al hablar de lo grandioso y magnífico que es todo lo que nos rodea, les diré que la vida es mucho más fácil cuando no hay nada de por medio, ni barreras ni ningún tipo de ser paranormal y que lo difícil sería mantener una postura respetuosa con todo lo demás, a pesar de que no exista ningún tipo de diseñador o fin en este designio ciego. Demostrar lo anterior es imposible y es el simple fruto de una teoría, pero demostrar lo contrario también lo es, entonces, ¿qué escogemos?

Para los que se bañan en optimismo al hablar del mismo tema, todo es más fácil cuando existe un diseñador de por medio o alguien arriba que dispone y manda, que dice lo que tenemos que hacer, pero , ¿y sí el diseñador está equivocado?, ¿acaso el ser humano, aun al ser supuestamente mucho más imperfecto que este ser, no puede realizar un razonamiento sobre algún aspecto más desarrollado que el anterior? Bajo mis humildes y dañadas lentes racionales, la respuesta es que sí, ya que, pensándolo profundamente, nadie es perfecto y Dios es un perfecto ejemplo, ya que si fuese tan grandioso, nada se le escaparía y, lamentablemente hay cosas que, sí, se le escapan y mucho.


Creo que ni el mejor y más grande ser deja de apreciar esta completísima y puntillosa obra, pues a cada rincón que miremos, a nada que alcemos la mirada, vemos que hay algo que se escapa a nuestra comprensión, hay algo más allá de todo este milimétrico entramado, algunos lo llaman Dios, otros azar, otros ni nombre le ponen, muchos se asustan y dejan el tema aparcado; pero, lo que sí, es que esa cosa, sea el azar, capaz de crear máquinas cuasi-perfectas ciegamente y de repetirlas e incluso mejorarlas, o sea Dios, capaz de hacer lo mismo pero gracias a su poder y de forma consciente, es lo mismo que ha hecho que todo exista, es algo realmente misterioso, algo mágico no quepa duda, ¿qué es mayor en la escala de milagros?, ¿qué el azar roce la perfección o que lo haga la obra de un ser inteligente?


lunes, 21 de julio de 2014

El agua; lo bueno puede ser malo y lo malo, ser mejor.

El petróleo está considerado en nuestra sociedad como el líquido por excelencia, del cual depende gran parte de nuestra actividad y vida, gomas, plásticos, combustible e incluso ropa, son componentes que podemos sacar de él. Impresionante lo que estos restos de seres vivos pueden hacer y lo que significan para nosotros; hay petróleo, hay poder, no hay petróleo, no hay poder. Pero el oro negro no es el líquido por excelencia en el planeta tierra, ni es el más necesario para nuestra especie, la humana. Existe otro capaz de dar vida y a la vez de quitarla en un suspiro, es el agua, H2O, un fluido esencial e insustituible en la vida de los seres humanos, compuestos en un 80% de esta sustancia y que han de estar bebiéndola durante cierto tiempo para no deshidratarse y no llegar a morir prácticamente disecados en los casos más extremos.

El agua, entre otras muchas aplicaciones, es útil para lavarse, para asearse, para tener un aspecto presentable, para expulsar las impurezas y suciedades que se hayan podido aposentar en alguna parte de nuestro cuerpo, y esto, aparte de permitir que seamos más atractivos, permite que nuestra vida sea más saludable, aumentando la higiene y alejando una gran cantidad de enfermedades. Entonces, el agua no solamente es donadora de vida sino que también es capaz de permitir que nos mantengamos con ella y útil para alargarla. A algunos les parecerá una tontería, pero ahora mismo, después de estas tres ventajas que este líquido aporta, lo veo bastante más importante que cualquiera de las cosas a las que estamos haciendo referencia continuamente; gastronomía, fútbol, música, moda, etc. El H2O es mucho más que eso y, aparte, es capaz de estar dentro de todo eso, cualquier comida que preparemos e ingiramos se compone de agua, aunque sea en una parte minúscula, los campos de hierba en los que se juega al balompié son regados también con esta sustancia, sin tener en cuenta la cantidad de sudor que los jugadores derrochan, sudor que está compuesto en gran parte por, adivinen, agua. Aunque no estemos continuamente haciendo referencias a este zumo transparente, incoloro e insípido, él las está pidiendo sin cesar, no cesa de gritarnos al oído, ¡Estoy aquí, hazme caso! Se esparce por todas partes, pero es tan inteligente que a la vez parece que no está en ningún sitio, fuente de todo, vida y muerte, permanece en la sombra, sin ser considerada como debería. Si galardonamos a estrellas, científicos, escritores, médicos y demás por su trabajo, ¿no deberíamos de galardonar al agua con el mayor reconocimiento posible?, ¿no deberíamos pararnos a pensar, de vez en cuando, que todos los que estamos aquí, los que hemos estado y los que vamos a estar no somos más que el fruto del trabajo de un líquido que no deja de moverse, el bendito agua?


¿Quién es capaz de dudar del poder de este magnífico fluido?, ¿Quién es capaz de dudar de todo lo que ha hecho por nosotros esta mágica sustancia? La mejor y peor especie que existe en este planeta, la especie humana, los hombres y las mujeres. Capaces de considerarse el tope en cualquier escalón evolutivo, capaces de considerarse los amos y señores de la tierra, actitud atrevida como mínimo. Grandes economistas y especuladores piensan que pueden poner precio al agua y pueden hacer de ella una posesión del hombre, los litros que caigan en este parcela son míos, es decir, todo lo que vaya a llover dentro de esta zona es mío y no de mi vecino. ¿Quienes se creen estos pintorescos personajes? Ya no es que le pongan precio al agua existente y que hagan que el H2O que esté en un sitio u otro pertenezca a personas diferentes, sino que son capaces de fijar las gotas que van a caer sobre un lugar y fijar una cantidad de dinero sobre cada una de ellas, las cuales son imaginarias, de momento no existen y son fruto de un cálculo a priori que puede resultar catastrófico y ser totalmente diferente a lo imaginado, eso sí, ya están vendidas, sino caen sobre tu parcela, mala suerte, pero el dinero está en mi bolsillo. 

Lo peor del asunto, es que estamos contaminando este oro líquido y transparente día tras día, con químicos y demás; polución de diferentes fábricas y talleres, gases, jabones y más diversas sustancias nocivas, todos los días cayendo sobre diferentes caudales de agua, estropeándolos cada vez más, haciendo que especies animales tengan que cambiar de lugar de residencia en el mejor de los casos y haciendo que sean capaces de adaptarse y desaparezcan.Contaminamos lentamente nuestra propia vida, en el Océano Pacífico existe una acumulación de plásticos enorme, los cuales son capaces de formar verdaderas islas del tamaño de la India, que por donde pasan, arrasan y que podemos ver incluso desde fuera de nuestro planeta, el agua cada vez se hace menos apetitosa y cada vez está más envenenada, hoy en día todavía podemos tratarla para hacer que sea apta para el consumo humano, pero llegará un punto en la historia de la película de la Tierra en que no pueda hacerse esto, por dos motivos muy claros, por falta de la misma, ya que el calentamiento global hace que mucha desaparezca, y por la extrema contaminación de la misma, llegada a tal nivel que seamos incapaces de tratarla, ese día, aparecerá el típico oportunista y mencionará las palabras mágicas: "ya os dije que el agua es muy buena, que nos da vida, que nos permite mantenerla, pero que cuando nos cruzamos en su camino, ya sea accidentalmente, como en un naufragio o permaneciendo perdidos en medio de una tormenta marítima, o bien, de forma  intencionada, contaminándola de la manera que lo estamos haciendo, nos castiga de la peor forma, haciendo que nos destruyamos con nuestra propia medicina, comiéndonos nuestra propia basura."


Espero que podamos seguir diciendo todos los días que el agua moja, el cielo es azul, y las mujeres..., las mujeres tienen secretos.