lunes, 23 de junio de 2014

Usted no es un genio, yo menos, pero lo intento

Hace una gran cantidad de años, lunares o solares, no importa, los hombres y las pocas mujeres, por desgracia, que tenían acceso al estudio, el aprendizaje y el saber, se interesaban por todas y cada una de sus partes, sin limitarse exclusivamente a una. Así, Pitágoras, Tales de Mileto, Euclides, Aristarco de Samos y, el más famoso, Arquimedes, no se centraban en una única parcela del saber, sino que intentaban comprender, con un resultado bastante aceptable, todos los aspectos de las diferentes disciplinas existentes y trataban de realizar todos los estudios posibles sobre las mismas. No existían los filósofos, existían los genios, los iluminados, los afortunados y los tocados por la varita mágica; los pensadores de estos tiempos no sólo escribían y divagaban sobre una disciplina exclusivamente, sino que lo hacían en varias de ellas, por ejemplo, no sólo hacían caso a la filosofía, también a la filología, la mecánica, las matemáticas...



El caso más destacable es el del gran Arquímedes, capaz de construir armas de asedio o El tornillo, que viene acompañado de su propio nombre. Capaz de utilizar diferentes métodos de cálculo, hasta el momento, inverosímiles. Fue quien de aproximarse de manera muy exacta al número Pi y quien de desarrollar un principio, que no hace más que explicar, entre otras cosas, porqué los barcos flotan. Sí, se lo ha trabajado mucho y más, nadie lo duda.


Otro gran genio, ya mucho más cercano en la historia, fue el ilustre Leonardo di Ser Piero de Vinci, casi nadie. Pintor, anatomista, arquitecto, botánico, escritor, ingeniero, escultor, músico, poeta, filósofo y científico, entre otras muchas profesiones. Persona que desarrolló ideas muy adelantadas para su tiempo y que acabaron dando lugar a inventos "recientes" como el helicóptero, el submarino, etc. Fue capaz de construir robots, sí, autómatas de madera que se movían por sí solos. Y en el ámbito del arte, con tan  sólo hacer mención a La Gioconda, creo que sobran los adjetivos y cualquier posible descripción. Otro que también ha trabajado de manera intensa, pero con gusto, eso sí, en fin, un fenómeno.


Con el paso del tiempo, nos hemos ido alejando de la idea de que el verdadero sabio es el que intenta saber todo lo que puede y nos hemos ido separando y especializando en múltiples disciplinas; matemática, geometría, filosofía, ética, hermenéutica, estética, medicina, embriología, traumatología, botánica, ginecología, biología, economía, zoología, geología, mineralogía...

Cada uno se centra en una única cosa y estudia y trabaja sobre la misma. Bien es cierto que la profundidad de los estudios anteriormente no era tan honda como hoy en día y también que cada uno tiene unas capacidades que ha de aprovechar, pero a decir verdad, es más sano, gratificante, fructífero y mejor, saber un poco de todo que mucho de casi nada. No estoy en contra de que las personas se especialicen en diferentes campos, pero sí en que se encierren en ellos y que sean totalmente ineptos e inútiles en otros:

"- ¿Existe Dios? + Ah, ni idea, yo sólo puedo opinar sobre agujeros de gusano, sólo sé de eso.
-¿Qué piensas sobre los musulmanes? + No puedo opinar, sólo conozco la teología cristiana católica."

Lanzo una pregunta, que dudo que muchos la lean o le intenten dar respuesta, pero que ha surgido en mí de forma espontánea, después de todo lo escrito y reflexionado, después de ver que sí, sabemos muchísimo de una pequeña facción del universo y nada del resto, ilógico, absurdo, pues tenemos bastantes más medios que anteriormente, internet, enciclopedias, guías, diccionarios, documentales... ¿Por qué nos cerramos de esta manera? ¿Por qué nos castramos desde pequeños? ¿Por qué un "tú, a labrar la tierra" y un tú, a leer libros? ¿Por qué no intentamos que todos podamos hacer de todo? Yo no lo sé, ¿alguien lo sabe? 



lunes, 2 de junio de 2014

El vacuo ejemplo y el camino recto.

¿Cómo vamos a juzgar si drogarse es legítimo o no, cuando casi todos los ciudadanos lo hacen?, ¿Cómo vamos a pretender que la juventud no consuma sustancias nocivas, si los adultos continuamente lo hacen?, ¿Cómo vamos a llamar a alguien tonto, si los tontos somos nosotros?

Decía un profesor que me dio clase hace ya casi 10 años que, las matemáticas nunca fallaban, sino que, quienes fallan son los matemáticos. En aquella época no me paraba a pensar lo que quería decir, siendo sincero, consideraba que no hacía más que pelotear a las pequeñas mujeres o chicas a las que el señor profesor les tenía mucha estima. Pero, aparte de ese juego hombres-mujeres que planteaba, nos mostraba una realidad como la copa de un pino, las matemáticas son una ciencia perfecta, sin fallos, más o menos desarrollada en diferentes etapas históricas, pero regida por esos mundo lógico y numérico a los que no se les escapa ni un enunciado no verdadero. Quienes fallaban eran los profesionales que intentaban comprender las tan profundas complicaciones del mundo matemático y , a partir de ahí, desarrollar nuevos enunciados y demás intelectualismos al alcance de muy pocos. La filosofía no falla, fallan los filósofos; bendita búsqueda del saber, bendita fuente de la duda y bendito sea el primero en filosofar, que no el primer charlatán de feria, sino el primer individuo que intentó comprender la realidad de una manera racional, más o menos, pero racional al fin y al cabo, y lo compartió con los demás. Malditos los filósofos que se equivocaron, pero benditos a su vez, pues de sus errores y meteduras de pata, los demás han podido aprender y no caer en los mismos complicados hoyos, aportando nuevos enfoques y perspectivas sobre el mundo. Si uno no se equivoca, el otro no aprende ni acierta, si uno no muere, el otro difícilmente pensará que se va a morir; experiencia, sin duda. La agricultura no falla, fallan los agricultores; la economía no falla, fallan los bancos, banqueros y economistas; la policía no falla, fallan los policías; la sociedad no falla, fallan los ciudadanos.

La propuesta de una sociedad X siempre suele ser perfecta, utópica e intenta favorecer a todos, excepto en casos muy puntuales, como dictaduras y demás, o incluso, democracias disfrazadas. Un capitalismo bien llevado es la clave de una vida perfecta, pero , por supuesto, lo que hoy está vigente en nuestra sociedad no es ese capitalismo ni mucho menos.

La sociedad que proponemos en este entorno capitalista es apurada, injusta y sumamente peligrosa; que nadie se preocupe por nadie, sólo por sí mismo, que cada uno viva lo suyo, que cada uno consiga la máxima cantidad de bienes materiales y únicamente eso, sea de la manera que sea, eso sí, que parezca legal al menos. Nos enseñan la manera diestra de hacer las cosas, la que debería ser, la idónea, la que genera resultados perfectos, desde pequeños se nos exige que actuemos de esa manera, pero, ¿cómo nos va a exigir alguien que no lo hace, que lo hagamos?, ¿Cómo es capaz un profesor, que fuma un paquete de tabaco diario, de decir a los niños que no tienen que fumar y que esa práctica es nociva para todos? Podemos pensar que como él fuma, conoce los perjuicios que la acción que tan constantemente realiza, genera; pero, su actitud es incoherente de la cabeza a los pies, si sabes que algo te hace más mal que bien, ya sabes lo que tienes que hacer, lejos, muy lejos.

Si exigimos a los jóvenes que lleven una vida digna, que estudien, que trabajen, que se esfuercen por labrarse un futuro, que sean envidiables en lo que les toque, que sean sanos y sobre todo, honrados; Si hacemos eso, nosotros debemos ser un poco de lo que exigimos, debemos, por lo menos, ser una pequeña muestra de lo que exigimos a los demás y sobre todo, a esos individuos. Hacemos las cosas rápido y mal, buscando un resultado beneficioso para nuestra persona, pero muy perjudicial para la mayoría, somos capaces de desplumar a quienquiera que nos intente ayudar, somos capaces de dejar en la miseria a un país por querer obtener resultados instantáneos y por el camino sencillo, el de dejarse llevar, el de sacarse las cosas de encima, no puedo decir incorrecto, porque no soy quien para enjuiciar lo que es correcto y lo que no, pero, eso sí, podría decir, el mísero y el mezquino, el que, a pesar de dar resultados rápidos y beneficiosos, produce una profunda sensación de vacío.


Queremos que la sociedad progrese y Belén Esteban cobra más que un inepto presidente del gobierno, sea Rajoy, Rubalcaba o Pablo Iglesias. Estos señores pese a ser un tanto limitados, saben hablar, razonar, leer y escribir, cosas que la anterior mujer dudo que sepa hacer, y eso que, mejores condiciones para aprender no tiene, al menos, ahora mismo; aun así, esta señora es un maldito referente para los jóvenes, lamentable se queda corto. Si Belén Esteban sirve más como referente que Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King o, incluso, el mismísimo Jesucristo, ¿cómo vamos a exigir a los ciudadanos que hagan las cosas bien? Ella es el primer reflejo de lo que hoy en día es la sociedad: braguetazo, torero, polémica, gritos, espectáculo, más polémica y ahí está tu vida construida, la PRINCESA del BARRIO. La sociedad del interés, del gusto fácil y del beneficio express, instantáneo, la sociedad de las gambas arrastradas por la corriente.

Llevamos así desde hace muchos años, exigimos a los demás que sean reflejo de lo que nosotros no somos, exigimos perfección, exigimos respuestas correctas, pero para aprender, los ejemplos son muy necesarios y cuanto más exagerados sean, mejor, ¿somos nosotros un buen ejemplo?, ¿Qué creéis? Yo, como comprenderéis, creo que se salvan pocas personas por su excelencia y, otros, aunque no seamos perfectos ni nada parecido, lo intentamos, pero la mayoría, pese a tener muchas capacidades y destrezas, se empeñan en demostrar lo contrario, en demostrar que, al menos, como personas, son varios ceros a la izquierda.

Un canto de guerra de los combinados alemanes a lo largo de la historia del fútbol era el de morir matando, con las botas puestas y ellos así lo han hecho muchas veces, se han quedado en la orilla, pero sin dejar de remar en ningún momento, han sido derrotados por su rival, pero sin dejar de resistirse nunca. Entonces yo, desde aquí, lanzo unas sencillas cuestiones, ¿Por qué no?, ¿Para que esperar? Intentémoslo.



lunes, 26 de mayo de 2014

Esclavos de lo que necesitamos escuchar, el fútbol maquiavélico y las estúpidas exigencias a los políticos.

Desde que tengo uso de razón, tengo gusto por escuchar unas cosas y escuchar otras me causa disgusto. Hace poco, el Real Madrid ganaba la Uefa Champions League, cosa que en mi persona causa una profunda pena por varios motivos; el gusto por el buen fútbol, el gusto por el esfuerzo, el reconocimiento del trabajo bien hecho, la humildad, el espíritu antimadridista que por un motivo u otro se ha ido labrando en mí a lo largo de los años. Pero, bien, ¿por qué hablo de fútbol sino es algo serio ni tiene nada que ver con la intelectualidad? Quien piense esto se confunde, siento decirlo, el fútbol es un deporte, sí, como otro cualquiera, quizá, pero está tan relacionado con nuestras vidas y tan insertado en la sociedad, que es imposible tocar el tema que pretendo sin tener al fútbol en consideración.

12 años sin ganar una copa de Europa, digna racha negativa de un Benfica, un Bayer Leverkusen o incluso una Juventus, pero no del todo poderoso equipo con sede en medio del Paseo de la Castellana que tanto alardea de señorío y buen juego. Miles y millones de madridistas llorando y gritando, sufriendo porque necesitaban ver algo que les llenase la vida, algo que les causase gusto, nada más y nada menos que La Décima; "queremos la Décima", "queremos títulos", "queremos ganar", o lo que es lo mismo, conseguid cosas importantes, da igual cómo, lo que queremos es obtenerlas, nada más, no nos importa si os colgáis del larguero durante 80 minutos y metéis un gol en el tercer minuto de descuento, presumiendo de lograr una hazaña digna del fútbol germano y del rodillo que era el Bayern München y la Mannschaft en los años 70, perdiendo partidos por 2 goles y arreglándolos en 5 minutos. No es lo mismo la épica que la buena fortuna; Alemania daba la vida en el césped, jugaba con amor a sus colores y a su causa, el Madrid colgó balones y tuvo la bendita suerte, digna del Chelsea en la final de Champions en 2012 y de Uefa en 2013 o de MBia este mismo año en la Uefa, de meter un gol para así poder lograr hacer "felices" a tantos seguidores, poco comprometidos con el buen fútbol y con el espectáculo, pero sí mucho con los resultados, muy fans de Maquiavelo, del cual pocos sabrán ni que existe, "el fin justifica los medios", "el goce justifica el interés", "la copa justifica el poco sentimiento y el poco gusto por hacer las cosas bien". La suerte sonríe demasiadas veces, pero otras tantas es demasiado esquiva, así lo pensarían los jugadores merengues durante gran parte del partido del sábado y así lo pensarían los atléticos, fieros luchadores, tras el batacazo de la prórroga. 


Casualmente, este gran partido, inédito en la historia del fútbol, coincidió, un día después, con las elecciones al Parlamento Europeo, las cuales supusieron un golpe durísimo para los dos grandes partidos españoles, el PP y el PSOE, o lo que es lo mismo, el Madrid y el Barça, e hicieron que partidos minoritarios con respecto a esas dos grandes potencias surgieran de sus cenizas y los hiciesen tambalear, Podemos!, IU, UPyD y demás partidos recientemente fundados o modificados, vaya, como en el fútbol, el Atlético acaba con la hegemonía Barça-Madrid, con el bipartidismo, el Valencia revienta la Liga en el Bernabéu y gana en el Camp Nou, el Celta baila al Real Madrid en Balaídos, el Sevilla gana la UEFA y Rakitic´ se burla de Pepe con un sombrero digno del mágico Ronaldo de Assis Moreira. Que casualidades tan extravagantes, los tiempos están cambiando o eso parece, esperemos que no sea un espejismo, esperemos que no estemos siendo esclavos de lo que necesitamos escuchar, sino de lo que necesitamos hacer y que hagan los políticos, me parece muy bonito el discurso de Pablo Iglesias, alentador y seguro que le ha comido la cabeza a más de uno, el cual necesitaba escuchar todo eso, fuera PP y PSOE, fuerza a los estudiantes, libertad, y todas esas cosas tan bonitas y que tanto faltan. Exigimos a los políticos que tomen medidas, protestamos, les agredimos e insultamos, destrozamos calles, ¿hemos solucionado algo? Nada, queremos las cosas ya, calentitas, recién salidas del horno, pensamos que desarrollar una sociedad es como meter una pizza en el horno y después sacarla, parecemos forofos del Real Madrid, !queremos la Décima!, !La queremos ya, nos da igual cómo! Ganadla cómo sea, eso sí, si perdéis, disculpad la expresión, pero sois unos mierdas y unos mercenarios, pero si ganáis, aunque sea sin esfuerzo, sois los "putos amos"





Así va la política, tengamos paciencia, esperemos a que las cosas se estabilicen, que aunque parezca que no, poco a poco lo están haciendo, hay veces que debemos pasar hambre un tiempo para luego poder comer en abundancia, el futuro es próspero si nos ayudamos y dejamos de ser cazurros, maquiavelistas y resultadistas, como dijo Valdano, ex-jugador y director deportivo del Real Madrid y campeón del mundo con Argentina allá por la década de los 80, entre otras muchas cosas, "ganar queremos todos, pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un imbécil bueno o un inteligente malo."



miércoles, 21 de mayo de 2014

El propósito infinito; menos ciencia y más conciencia.

Algunos dicen que somos el único ser cultural y realmente están equivocados, quizás seamos el ser con la cultura más desarrollada y más complicada de todas, pero no por eso somos el único que la tenga ni somos el ser superior. La cultura no es más que el conjunto de pautas o conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra vida de forma no instintiva para poder responder a las situaciones que se nos presentan. La forma de adquirir estas pautas no es otra que el aprendizaje o la imitación. Gran cantidad de estudios avalan que no somos los únicos seres culturales, pues muchos primates, como chimpancés o gorilas son capaces de adquirir estas pautas que la naturaleza no introduce en sus genes. Un caso llamativo es el de un grupo de monos en Japón que eran capaces de utilizar sus facultades intelectuales y aplicarlas al entorno que les rodea y así, recogían patatas e iban al río a lavarlas para que les supiesen mejor o para lo que fuese. Esta conducta es aprendida y ha sido enseñada de padres a hijos mediante la repetición y la imitación de cómo se ha de realizar el proceso de lavado de las patatas en el río; dentro de la estructura genética de estos monos no va escrito cómo tienen que limpiar las patatas, por tanto esta forma de actuar es totalmente cultural, definiendo la cultura como lo que antes dije. A alguno se le caería la baba y a otros muchos se les cerraría la boca, no somos los reyes del mambo, tenemos capacidad racional, muy bien, pero, esa capacidad no sólo nos hace sentirnos por encima sino que muchas veces nos hace estar por debajo y tratar a los demás seres como meros utensilios para nuestra satisfacción.

El antropocentrismo, el especismo, el egoísmo e incluso el etnocentrismo, hacen que la vida sea muy diferente y mucho más complicada de lo que debería ser. Antes había un Dios, hoy hay cientos de millones y no son más que cada uno de los seres humanos habitantes del planeta, con un ego tan grande que se creen capaces de hacer y considerar todo lo que quieran. Las personas explotan el medio de manera descontrolada, sin  importar que un día nos quedemos sin recurso alguno, la falta de sensibilidad con el medioambiente es gigantesca; pues a estos “entes racionales” les importa más tener un anillo bañado en oro que gozar de una naturaleza pura y de un medioambiente limpio y sostenible, podemos decir que el ser humano normalmente se rige por intereses privados, es decir, únicamente busca su beneficio sin pensar en las repercusiones que pueda traer; casi siempre busca enriquecerse económicamente o acumular la máxima cantidad de bienes materiales posibles.



Muchos se respaldarán en el progreso para realizar las mayores perversiones y atrocidades jamás vistas por el universo. Grandes masacres, tala indiscriminada de bosques, exterminio de especies animales, manipulación y destrucción del medio, adaptación de la naturaleza a nosotros. Realizando todo esto, lo que buscan es el progreso, pero no un progreso cualquiera sino un progreso ilimitado, con un destino que nadie es capaz de ver ni de fijar, un progreso que hace mucho tiempo dejó de ser sano y dejó de ir hacia arriba. Somos seres capaces de perforar la tierra y hacer las más complejas piruetas para poder extraer un líquido negro y viscoso, el cual es nuestro sustento de vida, pues gran cantidad de materiales que empleamos y la mayor parte del combustible que gastan nuestros vehículos proceden de un proceso de transformación y refinamiento del mismo. Si nosotros somos buenos y somos los más cercanos a la perfección, no me puedo imaginar cómo serán los menos perfectos. Creo que somos el peor intruso y el peor parásito que la Tierra ha albergado, pero aun así, somos un ser envidiable y capaz de realizar actos inverosímiles para lo débil que aparentamos y lo salvajes que hacemos que nos perciban.




lunes, 19 de mayo de 2014

El punzón de Dios y el problema de la perfección

Es curioso como se suele atacar a la figura de Dios afirmando que, como hay más muerte que vida, este mismo ser no existe, ya que si así fuese, sería bondadoso y no dejaría morir a nadie, todos estaríamos en paz y reinaría la armonía. Pero, ¿por qué Dios tiene que ser perfecto? Y lo que es más incisivo, ¿por qué Dios tiene que ser bueno? Es cierto que muchas religiones así lo consideran, pero esta actitud vuelve a ser un tanto atrevida, pues de la naturaleza de este ente poco sabemos, así que pocas cosas podremos decir. Si pensamos lógica y racionalmente, este ser no puede ser perfecto, ya que si lo es, ¿para qué crea el mundo si lo sabe todo?, ¿para qué existe si lo sabe todo? Aparte de estas cuestiones, ser perfecto es extremadamente aburrido, pues si todo lo sabemos y todo lo podemos, no tiene sentido nuestra existencia, ¿para qué vivir si ya lo sabemos todo? Aquí sí que sería lógico considerar una postura afinalista, ya que si todo lo sé, mi vida ya no tiene fin, porque ya se ha cumplido. Es complicado para los creyentes, lo sé, pero me parece absolutamente lógico que, Dios, si es que existe, no es perfecto. Aquí se nos presenta un problema, el cual nos indica que no somos capaces de afirmar que la naturaleza no sea la obra de un autor, inteligente o no. Imaginemos a un pintor; coloca un lienzo sobre un caballete y con un pincel comienza a realizar trazos sobre el mismo, acaba esa tarea y le sale mal, por tanto deshecha ese lienzo coloreado y así lo hará hasta que uno le salga bien, el cual mantendrá y mostrará. Le pasará esto muchas veces, muchas representaciones artísticas le saldrán mal y otras, muchas menos, le saldrán bien. Esas representaciones no son más que los seres que han surgido de manera adecuada y pueden sobrevivir, el resto son abortos, seres malformados, muertes o seres que no llegan a desarrollarse. Este autor es Dios o una fuerza o ser de otra realidad o dimensión, es solamente un ejemplo para mostrar que, a pesar de que la destrucción sea mayor que la vida, eso no exime de la posible existencia de la figura de una deidad o ente racional, organizador y creador.





No podemos negar que Dios exista, tampoco podemos afirmar que existe o al menos es extremadamente difícil. Decir que un ente existe porque no es posible demostrar su no-existencia es muy, pero que muy superficial, ya que, si lo consideramos así: orcos, duendes, unicornios y el spaghetti volador, existen, pues nadie es capaz de demostrar lo contrario, a pesar de que todo el mundo los descarte a la hora de afirmar las cosas que son reales y las que no. Pero decir que un autor racional no existe porque nadie lo ha visto, es también superficial hasta la médula, pues es como decir que nuestro cerebro no existe porque no lo vemos o decir que nuestros órganos internos tampoco, por el mismo motivo.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Charles Darwin, tengo una carta para ti.

Veo que te encanta rechazar el finalismo y al mismo Dios, pero, ¿por qué? Quizás le tienes una fuerte manía. Llegaste a afirmar que las especies que componen la naturaleza no se movían buscando un fin, porque si no sobrevivirían todas y entonces no habría evolución. En serio, ¿qué me intentas decir, grandioso evolucionista, con esto? Quizás estés gritando a los cuatro vientos que no eres capaz de usar el sentido común ni de ver más allá de lo que tienes delante. ¿No es cierto que todos los seres humanos nos marcamos metas y fines en la vida? Algunos los cumplimos y otros no, pero esto no quiere decir que no tengamos fines que nos muevan, aunque para ti sí. Bien es cierto que muchas veces, al cumplir un objetivo en nuestra vida, hacemos que otra persona no lo cumpla, pero esto no quiere decir nada, ya que cada uno tiene las capacidades que tiene para conseguir lo que se propone. Lo mismo pasa con los animales y plantas, algunos tendrán fines, supongo que todos querrán sobrevivir, pues eso, querido amigo, ya es una meta a seguir; y otros no los tendrán, eso sí, todos tienen sus armas para luchar por su consecución y algunas están más o menos desarrolladas que otras y por eso, unos sobreviven y otros mueren. Pero, mi buen amigo Darwin, eso no quiere decir que no exista finalidad en la naturaleza y mucho menos quiere decir que los individuos de una especie no se marquen objetivos ni tengan fines en su vida.


Dos siglos después de todo lo que has dicho, tu teoría sigue teniendo gran cantidad de agujeros y malformaciones, aparte de que has sido demasiado atrevido; eres una figura envidiable, la teoría de la evolución es innegable, pero no es del todo como tú dices, aparte de eso, afirmar que no ha metido mano un autor inteligente, es muy poco humilde por tu parte, sería mejor que dijeses que no lo sabes y te ahorrarías cientos y miles de críticas. Por eso y muchas cosas más, este humilde aficionado que está estudiando tus teorías, te desea unas buenas tardes y que sigas conservándote tan bien. Un saludo, amigo mío.


jueves, 6 de marzo de 2014

¿Qué es filosofar?



    Filosofar es exigir a las verdades su certificado de autenticidad, su veracidad, su certeza absoluta y no aceptarlas como verdades hasta que esta certeza sea conseguida. Estamos rodeados de “verdades” que aceptamos sin rechistar y sin duda porque la tradición y la cultura así nos lo han impuesto y así nos dicen que es lo verdaderamente correcto, pero sabemos que lo correcto es muy relativo, que lo correcto para mi puede ser incorrecto para otro, o quizás no sea así y allá una serie de acciones y valores correctas/os.

El papel del filósofo, aunque suene algo redundante y pueda parecer que es una broma es comprobar la realidad de “la realidad”, lo verdaderamente real que nos rodea, el mecanismo de la misma realidad y no dejarse llevar por las apariencias de las formas ni por su envoltorio. Definir el filosofar es algo complicado, pues al contrario que la ciencia no tiene objeto y si se le propone alguno, al pensar en torno a él, estamos reflexionando; decimos que no tiene objeto porque la labor filosófica no tiene nada propio en lo que aplicarse y el filósofo es incapaz de transformar nada, únicamente sus pensamientos.

El filosofar es una tarea contemplativa, una tarea de reflexión, muy específica y compleja, pues el filósofo a diferencia de los científicos y de los religiosos que poseen hipótesis y creencias, sólo posee un ojo, el ojo de la razón y el de la facultad de ver, el de pensar.

El asombro es el origen de la filosofía, el cual produce una reacción limpia frente a algo nuevo y desconocido, una reacción sin ningún tipo de prejuicios. Pensar no es únicamente registrar y el filósofo no estará satisfecho con acumular conocimientos, sino que desea entender y para ello necesita asombrarse, necesita sorprenderse por todo lo que le rodea, sin que se vea nublada en ningún momento su capacidad para ver.

La filosofía no se preocupa porque no consiga dar respuesta a todas sus preguntas; no le importa asombrarse, es más, lo necesita para entender mejor la realidad, para descubrir el mecanismo de la misma, para conocer la llave que abre la inteligencia del mundo, lo que está verdaderamente debajo del envoltorio de las formas y apariencias.

¿Quién es capaz de responder?:

a)      ¿Existe Dios? Nadie sabe.
b)      ¿Es posible demostrar su existencia o su no-existencia? Nadie sabe.
c)      ¿Hay vida después de la muerte? Nadie ha vuelto para contarlo.
d)     ¿Somos todos iguales? Sí, pero no; no, pero sí.
e)      ¿Es mejor la bondad o la verdad? Nadie es capaz de estar seguro de esto.
f)       ¿Existe el mal? ¿Existe el bien? Existe el bien, el mal es falta de bien; existe el mal, el bien es una ilusión; no existe nada de eso, es todo cosa de nuestra mente. ¿La ciencia qué dice? Nada.

La religión da respuestas cerradas a todas estas preguntas; Dios existe porque lo     dicen las Escrituras, es posible demostrar su existencia acudiendo a esas Escrituras, hay vida después de la muerte, porque lo dicen esas Escrituras, Dios y todos los profetas, todos somos iguales porque somos creaciones del mismo ser y todos tenemos su chispa, el alma, no es mejor ni la bondad ni la verdad, porque dentro de la bondad está la verdad, por tanto esta pregunta será absurda, no existe el mal, sólo existe el bien, pero el hombre al ser libre y tener poco amor en su corazón, hace el mal.

El ateo, partidario de la ciencia, hombre moderno e “intelectual” dirá que Dios no existe porque no hace falta, que no hay vida tras la muerte porque somos puramente animales y que sin cuerpo no podríamos vivir, que no somos todos iguales, porque hay algunos mejores o peores, por evolución o por genética, aunque todos debemos ser tratados de la misma forma, no se mojará en la pregunta de la bondad y la verdad, considerando que cada uno verá lo que hace y lo que piensa, la pregunta del bien y del mal la contestará diciendo que existe el mal y como el mal existe, no cree en Dios.

 El filósofo, más precavido y más reflexivo, se parará ante estas preguntas asombrado y responderá con un rotundo NO SÉ, voy a intentar saberlo y a ello se dedicará sin tener miedo a no obtener la respuesta, pidiéndole el pasaporte a todo conocimiento que adquiera o a todo lo que percibe, diciendo: eh tú, ¿en verdad eres real?, espera que vamos a comprobarlo… Se sentará en su sillón, en su butaca o en su silla o si quiere se sentará en medio de un prado o debajo de un árbol y se parará a pensar el porqué de todo y el porqué de creerse todo lo que la tradición, la cultura y las personas le transmiten y se planteará nuevas ideas, reflexiones diferentes, seguramente algunas sean estrafalarias, extravagantes, sumamente diferentes, pero aunque parezcan inverosímiles se dirá: ¿por qué no?

Filosofar es, en definitiva, practicar filosofía de la manera más pura posible,   haciéndose preguntas y tratando de darles respuesta, alejándose de la rasgada capa de los prejuicios y de la ilusión de las apariencias, asombrarse ante todo y ver todo como si fuese algo nuevo, porque, ¿qué es la filosofía sin asombro?, ¿qué es la filosofía sin preguntas?, ¿qué es la filosofía sin examen?